RECICLADORES DE CONCIENCIAS
Abril 1, 2008Yo seguiré echando el papel en el contenedor verde, la basura normal en el amarillo, y cualquier cosa en el azul. Me reiré de mi trastada porque sé bien quién sufrirá mi cólera…no será mi madre, la Naturaleza, Gea…será el gordo cabrón del todoterreno.El otro día un tontaina me intentó hacer comprender la necesidad del reciclaje. El muy botarate se había sumado al carro de los bienpensantes, repitiendo un estribillo sin saberse la canción completa. Resulta que el mayor problema de esta tierra, esta tierra calcinada, degradada, contaminada y urbanizada…es la profusión de residuos.
¿Es esta la modernidad? ¿Ésto es progreso? Nos hacen comprar mierda envuelta en mil celofanes. Nos hacen pagar por la mierda y por los celofanes. Y ahora el Estado nos pone cara paternal y nos dice…teneis que devolver los celofanes, porque la Tierra está malita. Como si eso le importara a nadie! El mismo Estado que manda de paseo a un petrolero herido, el mismo que concede licencias para cementar toda la costa, el mismo que sigue perpetrando el mayor atentado ecológico, la más alta traición a la patria que es repoblar con pinos y eucaliptus, o cualquier otra cosa que le digan los empresarios que debe plantar. El mismo Estado que está matando la tierra, mi querida tierra, me pide que colabore.
Qué curioso, de todos los llamamientos que hacen los grupos ecologistas, y que los próceres de la nación hacen caso omiso, han hecho bandera de lo del reciclaje. ¿Pero no habíamos quedado en que reciclar era de pobres? Cuando el bodeguero o el chatarrero nos tenían que dar esos duritos, eso era una miseria, era atraso. El avance es seleccionar nosotros mismos la basura para servirle a los empresarios materias primas a coste cero.
Qué casualidad! Lo único que todas las administraciones: ayuntamientos, autonomías y Estado se ponen de acuerdo, para lo que despliegan vallas y cuñas publicitarias es…en el único aspecto en que cuidar la Naturaleza es un buen negocio. Cuando para cuidar la Naturaleza hay que invertir dinero o, al menos, renunciar a ganarlo (reforestación con especies autóctonas, prohibición del empleo de madera quemada, talas selectivas…) entonces ya la administración parece que no está tan entusiasmada con la idea. Ya las banderas ecologistas no ondean en todos los mástiles. Y es que están acostumbrados a que su negocio sea al contrario: lo que da dinero es abusar de la Naturaleza.
Todo el mundo se conmueve ante un arbolito, ante un negrito de África, ante un osito…cuando salen en la tele. Pero lo cierto, es que el amor de la gente, lo que verdaderamente mueve sus vidas, es el dinero. Eso incluye a la clase política y a la sociedad que les vota.
Porque de obtener las materias primas de la Naturaleza, a sacarlas ya refinadas y de composición ajustada de los contenedores de colorines…eso es mucho dinero que se ahorran. La gente que cree que tira basura…¡qué equivocada está! Tira residuos, que no es lo mismo que basura. Los resíduos pueden tener un valor (residual), la basura no sólo no tiene valor, sino que es gravoso el retirarla.
Y por supuesto que no es una medida equivocada. El reciclaje es uno de los mecanismos necesarios para lograr una actividad humana sostenible. Pero tal como está planteado es sólo un buen negocio para unos pocos a cuenta de nuestra colaboración, que nos la han pedido con malos modos y subterfugios (cuando no obligado por ley, como el alcalde de Coruña).
Aún siendo cierto el problema de los vertederos y la gestión de resíduos, cuando paseo por el monte no son vertederos lo que veo, ocupando kilómetros y kilómetros cuadrados. Lo que veo es monte quemado, peñascos, monocultivos de eucaliptos, naturaleza herida de muerte, en suma.
Es evidente la desproporción del problema que generan los resíduos con el que existe con la destrucción de los bosques. En el primer caso, una ínfima parte está afectada. En el otro…una mínima parte NO lo está.
Entonces…¿porqué se pone el acento en la recogida selectiva, cuando es un problema muy menor…y no se ponen en marcha planes de reforestación y protección de los escasos bosques autóctonos? ¿Me van a hacer creer esos miserables que les interesa algo la Naturaleza? Falso. Les interesa el dinero.
Me piden que recicle papel (y lo hago). Pero dicen que por cada tonelada de papel reciclado (¿lo que consumo en toda una vida?), puedo salvar un árbol. Pues bien, he plantado más de cien. Todos han ardido. ¿Es lo grave que no recicle? O es lo grave que la tierra, la misma parcela, arda con una cadencia de un lustro.
Al ciudadano que lo que quiere es lavar su conciencia y sentirse solidario, supongo que será suficiente mandar felicitaciones del Unicef y dejar su bolsita en su contenedor. Pero si lo que queremos es hacer algo útil, eso NO es suficiente. Los contenedores de colorines son recicladores de conciencias puestos por bienpensantes de ideología reciclada, demócratas de toda la vida.
Quiero arrancar la careta ecologista de estos miserables. Si de verdad amasen la Tierra como algo propio, no se preocupaban de sus barbas cuando van a ser decapitados. El monte y la costa están amenazados de muerte, y ellos se preocupan de la chorrada de los contenedores. Y ¡ay! de quien no recicle, se le tachará de insolidario y antidemócrata. Verdadera excomunión moderna, expulsión del seno de la sociedad bienpensante, del número de los elegidos a entrar al cielo.
Miserables, falsos, hipócritas.
El Estado se permite pedirme que yo colabore para que los empresarios hagan negocio, pero no tiene valor a decirle al empresario: no hace falta que para cuatro putas galletitas le metas tanto paquete, que mandes publicidad del Carrefour con más hojas que la Iliada, que el puto banco use las dos caras del papel, el Dia de mi barrio no tenga el aire acondicionado a todo trapo con las puertas abiertas, o el subnormal de mi catedrático no me obligue a presentar un proyecto de mil y pico hojas (pura paja y relleno) en formato papel y, eso si, bien encuadernado. Mil y pico hojas llenas de chorradas que nadie jamás leerá. ¡Dios mío, qué despilfarro!.
Eso es atraso. Por eso renuevan mi calle (no se para qué, pues estaba bien) y plantan una farola cada tres pasos. Eso es como el poeta, que cuando moría, pedía que le trajesen más y más luz. Más luz, más oropeles, más celofanes…¡Sociedad decadente, moribunda!
Esto no es progreso, esto es barbarie consumista. De este mundo enloquecido sólo saca provecho el empresario. Ahora hay que cambiar de televisión por una de esas planas, por mucho que la nuestra funcione y las TFT o plasma se vean peor. Y el móvil con cámara aunque saque fotos de mierda, con agenda aunque no sepa usarla, con Bluetooth que casi nadie sabe para qué coño sirve o con GPRS que no se sabe lo que significa.
Se usan materias primas de forma ingente y tiene una boca tan grande la industria, que rebusca entre la basura para obtener más. La solución no es (sólo) reciclar. La solución es NO CONSUMIR de forma tan irracional. El uso del papel es a estas alturas prácticamente innecesario, sobra tanto envoltorio, no es necesario tirar lo que funciona…
Convertir restos de cristales en una nueva botella, quizá no requiera de más materia prima, pero el proceso sigue necesitando de energía. Y lo mismo para los metales, para el plástico, para el papel.. Se dice que la energía que no contamina es la energía que no se gasta. De la misma forma, un producto ecológico es aquel que no se consume. No es cuestión de volver a las cavernas, basta con consumir de forma inteligente. El consumismo impulsivo no es propio de la modernidad, sino de sociedades atrasadas y bestiales que cifran la riqueza en la posesión. El tener por encima del ser, como decía el genial Erich Fromm.
Pero esas ideas son peligrosas. Disminución del consumo interno, recesión, crisis… El sistema no puede frenar su marcha, sólo acelerarla. Y a su servicio, el estado. La locomotora va a toda velocidad, y no sabemos hasta cuándo habrá vía…
Tachemos pues de pobre, de atraso, de pasado todo lo que plantee alternativas a cambiar de móvil cada año, de coche cada dos, y de cocina cada cinco. La ropa de este año, al siguiente está pasada de moda y ya no vale. Estas gafas son lo último…(fai un sol de carallo)
Quizá todo sea cuestión de cómo entiende cada uno la vida.
Un anhelo de mi existencia, sería pasar por el mundo sin que no se notase mi paso. Si pudiera dejar algo de belleza sería maravilloso pero, al menos, que no quedase mi huella sobre el campo verde.
Sin embargo, hay gente soez que se tiene en el centro del universo, y que disfruta dejando su marca allá donde llegan. Como el perro que mea su territorio, tienen que marcar la posesión. No les basta contemplar el mar desde una roca, tienen que hacer ahí su chalet. No es suficiente amar a una mujer, tienen que casarse con ella. No son capaces de esforzarse para merecer la compañía de los seres de la montaña, tienen que llegar hiriendo la tierra con sus neumáticos. No quieren bañarse en el río, sino que han de tener su piscina. Propia, privada y excluyente. Lo que es de todos no es de nadie, y no sirve para diferenciarme del resto de la chusma.
Maldita mentalidad de trepa fachorro. Malditos nuevos ricos. Malditos los viejos. Maldito sea tanto energúmeno que no distingue el ser con el tener.
Asquerosa sociedad que cifra su éxito en la posesión. La posesión de las personas: el matrimonio o el numero de trabajadores de su empresa. La posesión de las ideas: los partidos políticos. La posesión de la tierra, base inmemorial de la injusticia. La posesión de los abalorios y quincalla con que las empresas compran nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestras capacidades, nuestra vida.
http://lamiradadelmendigo.blogspot.com/2006/01/verde-hipocresa.html
Aportación de Jaco para el Blog. Te lo agradecemos.
Peace for all-
YA ESTAMOS DE VUELTA MUCHACHOS!!!!!



