
Londón. Bullicio caliente,. El domingo despierta Candem en un carnaval de rituales y culturas, la gente se mezcla en uno de los mercados más conocidos de Europa. Un colorido fascinante resplandece con la luz apagada del eterno cielo plomizo y en el paseo me doy cuenta de que apenas somos nadie fuera del familiar entorno que nos vio nacer.
Aquí la vida parece tener otro significado, las tiendas tienen el encanto de las pelis de Hayao Miyazaki y espero ver salir del restaurante al gigante gordo con el ombligo desnudo, proporciones desfasadas que parecen surgir del sueño





